A lo largo de mis años como estudiante de medicina y médico, he encontrado diversas patologías y condiciones, pero muchas de ellas tienen algo en común: la depresión y la ansiedad.
Y, ¿cómo no? Estar enfermo no solo afecta nuestra salud física y mental, sino que también trae consigo consecuencias económicas, cambios de planes y preocupación para la familia y amigos (y entre todo, muchas veces queremos evitar esta última). Con todo esto, es difícil no experimentar ciertos niveles de ansiedad o depresión. Sin embargo, podemos combatirlas, quizás no vencerlas completamente, pero sí controlarlas o buscar ayuda profesional para enfrentarlas juntos.
Todos hemos tenido episodios, quizás más de los que queremos, de depresión y ansiedad. Creemos conocerlas, pero ¿en verdad las conocemos?
¡Vamos a descubrirlo!
Depresión: Una sombra nublando la cabeza
La depresión es un grupo de trastornos del estado de ánimo que afecta profundamente las emociones, pensamientos y comportamientos de una persona. Aunque el trastorno depresivo mayor es una de las formas más conocidas, existen varios subtipos que presentan características distintas. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), la depresión puede manifestarse de diversas formas, cada una con criterios diagnósticos específicos.

¿Como se genera la depresión?
La depresión es un trastorno complejo y multifactorial con una etiología que incluye factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Investigaciones avanzadas han arrojado luz sobre los diversos mecanismos que contribuyen a su desarrollo:
- Factores Genéticos: Los estudios de gemelos y de familias han demostrado una fuerte predisposición genética a la depresión. Varias investigaciones han identificado polimorfismos en genes relacionados con la regulación de neurotransmisores como la serotonina (por ejemplo, el gen SLC6A4) que pueden aumentar la susceptibilidad a la depresión. 1 2
- Desequilibrios Neuroquímicos: La hipótesis monoaminérgica sugiere que los desbalances en neurotransmisores, particularmente la serotonina, norepinefrina y dopamina, desempeñan un papel crucial en la fisiopatología de la depresión. Estos neurotransmisores son vitales para la regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito.3
- Alteraciones en la Estructura y Función Cerebral: Estudios de neuroimagen han revelado anomalías en varias regiones cerebrales en personas con depresión, como la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo. Por ejemplo, se ha observado una reducción en el volumen del hipocampo, una región clave para la memoria y la regulación del estrés.
- Factores Ambientales y Psicosociales: Eventos vitales estresantes, como la pérdida de un ser querido, problemas financieros o experiencias traumáticas en la infancia, pueden actuar como desencadenantes de episodios depresivos en individuos predispuestos.
Tipos y subtipos
La depresión no es una entidad única; existen varios subtipos, cada uno con características distintivas:
Trastorno Depresivo Mayor: Caracterizado por episodios depresivos graves que interfieren significativamente con la capacidad para funcionar, presentes durante al menos dos semanas.
Trastorno Depresivo Persistente (Distimia): Una forma crónica de depresión con síntomas menos severos que duran al menos dos años.
Trastorno Afectivo Estacional: Depresión que ocurre en ciertos períodos del año, generalmente en invierno.
Trastorno Bipolar: Involucra episodios de depresión y manía/hipomanía.
Depresión Postparto: Depresión que ocurre después del parto.
Trastorno Disfórico Premenstrual: Síntomas depresivos graves que ocurren una semana antes de la menstruación y mejoran pocos días después de comenzar el periodo.
Sintomas: Aprendamos a reconocerla
La sintomatología de la depresión es variada y puede manifestarse de diferentes maneras en cada individuo. Sin embargo, aunque no necesariamente todos deben estar presentes, los síntomas más comúnmente observados incluyen:
Estado de Ánimo Deprimido: Sentimientos persistentes de tristeza, vacío o desesperanza que son omnipresentes y a menudo inexplicables.
Anhedonia: Pérdida de interés o placer en actividades que anteriormente eran gratificantes o satisfactorias.
Cambios en el Apetito y Peso: Fluctuaciones significativas en el peso corporal no relacionadas con dietas deliberadas, que pueden manifestarse como pérdida o aumento de peso.
Alteraciones del Sueño: Insomnio (dificultad para conciliar o mantener el sueño) o hipersomnia (sueño excesivo) casi todos los días.
Fatiga y Pérdida de Energía: Sensación de cansancio extremo o falta de energía, incluso con la realización de actividades mínimas.
Sentimientos de Inutilidad o Culpa: Autoestima baja y sentimientos desproporcionados de culpa o inutilidad, que pueden ser delirantes en casos severos.
Dificultad para Concentrarse: Problemas para pensar con claridad, concentrarse o tomar decisiones.
Pensamientos de Muerte o Suicidio: Pensamientos recurrentes de muerte, ideas suicidas, intentos de suicidio o un plan específico para cometer suicidio.

Ansiedad: Preocupados a mil por hora
La ansiedad es un término amplio que abarca varios trastornos específicos, cada uno con sus propias características y síntomas. Estos trastornos se caracterizan por una preocupación excesiva y persistente que es difícil de controlar y que puede interferir significativamente con la vida diaria. Según el DSM-5, los trastornos de ansiedad incluyen trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno de pánico, fobias específicas, trastorno de ansiedad social y otros.

¿Como se genera la ansiedad?
Al igual que la depresión, la ansiedad es un trastorno multifactorial con una etiología que incluye factores genéticos, biológicos y ambientales:
Factores Genéticos: Existe una clara predisposición genética a los trastornos de ansiedad, con estudios que indican que aproximadamente el 30-40% del riesgo es hereditario.
Desequilibrios Neuroquímicos: Los neurotransmisores implicados en la ansiedad incluyen la serotonina, la norepinefrina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA). Los desequilibrios en estos neurotransmisores pueden contribuir a los síntomas de ansiedad.
Alteraciones en la Estructura y Función Cerebral: La amígdala, una estructura cerebral clave en el procesamiento de las emociones, y el sistema límbico, desempeñan roles críticos en la regulación del miedo y la ansiedad. Las personas con trastornos de ansiedad a menudo muestran hiperactividad en estas áreas.
Factores Ambientales: Estrés prolongado, experiencias traumáticas y condiciones de vida adversas pueden actuar como desencadenantes o exacerbadores de los síntomas de ansiedad.
Tipos y subtipos
La ansiedad se presenta en varias formas, cada una con sus propias características distintivas:
Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): Preocupación excesiva e incontrolable sobre diversas áreas de la vida, como la salud, el trabajo y las interacciones sociales.
Trastorno de Pánico: Episodios recurrentes de ataques de pánico, caracterizados por un miedo intenso y síntomas físicos como palpitaciones, sudoración y temblores.
Fobias Específicas: Miedo intenso e irracional a objetos o situaciones específicas, como alturas, animales o volar.
Trastorno de Ansiedad Social: Miedo significativo a situaciones sociales o de desempeño, donde la persona teme ser juzgada o humillada.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): Presencia de obsesiones (pensamientos intrusivos y no deseados) y/o compulsiones (comportamientos repetitivos) que interfieren con la vida diaria.
Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT): Ansiedad que surge después de experimentar o presenciar un evento traumático, con síntomas como flashbacks, pesadillas y evitación de recuerdos del trauma.
Sintomas: Aprendamos a reconocerla
Los síntomas de la ansiedad son diversos y pueden variar en intensidad. Los más comunes incluyen:
- Preocupación Excesiva: Preocupaciones persistentes y desproporcionadas sobre diversas situaciones de la vida diaria.
- Agitación: Sensación de nerviosismo o inquietud constante.
- Tensión Muscular: Rigidez o tensión en los músculos, a menudo acompañada de dolores de cabeza y molestias corporales.
- Problemas de Sueño: Dificultad para conciliar el sueño, mantener el sueño o experimentar sueño no reparador.
- Fatiga: Sensación de cansancio constante, incluso después de descansar adecuadamente.
- Dificultad para Concentrarse: Problemas para enfocarse o mantener la atención.
- Síntomas Físicos: Palpitaciones, sudoración excesiva, temblores y molestias gastrointestinales.

Depresión vs Ansiedad
Aunque la depresión y la ansiedad son trastornos distintos, a menudo coexisten. Comprender las diferencias clave puede ayudar en el diagnóstico y tratamiento adecuados:
- Depresión: Se centra en sentimientos persistentes de tristeza y anhedonia. Puede causar fatiga y pérdida de apetito, entre otras.
- Ansiedad: Se caracteriza por preocupaciones excesivas y miedo constante. Puede generar síntomas físicos como tensíon muscular y síntomas autonomicos como palpitaciones.

Que dices, ¿las tratamos?
El tratamiento de la depresión y la ansiedad puede ser similar en muchos aspectos, dado que ambos trastornos comparten ciertos mecanismos subyacentes y pueden responder a intervenciones similares. A continuación, se presentan los tratamientos más comunes y efectivos basados en evidencia científica:

1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
La TCC es una forma de psicoterapia que ha demostrado ser eficaz para ambos trastornos. Esta terapia ayuda a los pacientes a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos y comportamientos problemáticos. La TCC se enfoca en desarrollar habilidades de afrontamiento prácticas y en modificar creencias irracionales que contribuyen a la depresión y la ansiedad.
- Depresión: En la TCC para la depresión, se trabaja en modificar pensamientos automáticos negativos y en aumentar las actividades agradables.
- Ansiedad: En la TCC para la ansiedad, se enseña a los pacientes técnicas de exposición gradual a los miedos y habilidades para manejar la preocupación excesiva.
2. Medicación
Los medicamentos antidepresivos y ansiolíticos son efectivos para muchos pacientes con depresión y ansiedad. Es importante que el uso de estos medicamentos sea supervisado por un profesional de la salud.
- Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS): Como fluoxetina y sertralina, son comúnmente utilizados para tratar ambos trastornos.
- Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Noradrenalina (IRSN): Como venlafaxina y duloxetina, también son efectivos.
- Benzodiazepinas: Como lorazepam y alprazolam, son efectivos para la ansiedad a corto plazo, pero su uso prolongado puede causar dependencia.
Recordemos que estos médicamentos deben ser prescritos y supervisados por un médico colegiado, de preferencia un psiquiatra. El uso indebido y/o el retiro brusco de estos medicamentos puede tener efectos graves y perjudiciales para la vida del paciente. A su vez, hay que supervisar el almacenamiento de los mismos si es que hay niños o mascotas en casa!
3. Estilo de Vida y Técnicas de Autocuidado
Cambios en el estilo de vida y prácticas de autocuidado pueden complementar la terapia y la medicación, mejorando significativamente el bienestar mental.
- Ejercicio Regular: La actividad física aumenta la producción de endorfinas y puede mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad.
- Alimentación Saludable: Una dieta balanceada rica en nutrientes esenciales puede tener un impacto positivo en la salud mental.
- Técnicas de Relajación: La meditación, el yoga y la respiración profunda son efectivas para reducir los síntomas de ansiedad y depresión.
- Higiene del Sueño: Establecer una rutina de sueño regular y mejorar el entorno del sueño puede ayudar a mitigar los síntomas.
4. Apoyo Social
Contar con una red de apoyo social puede ser crucial para la recuperación. El ser humano es social por naturaleza, es por esto que hablar con amigos, familiares o unirse a grupos de apoyo puede proporcionar el soporte emocional necesario.
Te daras cuenta que no estas solo, que hay mucha gente con problemas o situaciones similares a la tuya. El primer paso es aceptar que se necesita ayuda y buscarla, de ahí todo es más facil. Siempre habrá alguien que te brindará una mano amiga, o dos.
Conclusiones
Muchas veces, atravesamos momentos en los que sentimos que nos hundimos. Pensamos que el mundo está en nuestra contra y que no podemos salir del pozo. Las situaciones inciertas, las pérdidas y los desafíos pueden hacernos sentir abrumados y solos.
A menudo, no queremos preocupar a nadie. Decimos que estamos bien, mientras intentamos capitanear un barco que se hunde, negándonos a usar el salvavidas. ¿El agua estará helada? ¿Vendrán los tiburones? Pero, ¿y si te dijera que siempre hay un barco, aunque sea pequeño, dispuesto a ayudarte? ¿Aceptarías la ayuda o preferirías hundirte?
No estamos aquí para juzgar. En medicina, intentamos salvar vidas; pero en ocasiones, solo podemos aliviar y apoyar a quienes nos necesitan. Y lo mejor de todo es que no necesitamos ser médicos para ofrecer alivio. Todos podemos hacerlo. No necesitamos una bata blanca para tratar inicialmente la depresión y la ansiedad, solo necesitamos ser humanos, empáticos y estar dispuestos a escuchar.
Desde este pequeño espacio, te invito a no ser indiferente. Muchas veces, un «estoy bien» esconde mucho más. Aquellos a quienes más quieres —tu mamá, tu papá, tus hermanos, tu familia, tus verdaderos amigos— casi siempre dirán que están bien porque no quieren preocuparte. Dedicales tiempo, escuchalos y estate presente, esa puede que sea la mejor medicina.
La depresión y la ansiedad tienen muchos tratamientos, y en un mundo con una salud mental deficiente, no deben de ser un tabú. Son problemas comunes que podemos sanar y superar juntos. El apoyo social y profesional son pilares para una mejor calidad de vida ante estos trastornos, y todo inicia en saber reconocerlos y dar el primer paso. Que los próximos años, nos dediquemos más a nuestra salud mental y a construir una mejor sociedad.
Dr. Diego Chavez Fernandez
Founder & Blogger de EntrePastillas

